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Las entradas de este blog que no fueran relatos han sido movidas a mi otro blog. Fantasmas de Plutón queda entonces sólo como blog para la creación literaria.

viernes, 18 de diciembre de 2015

El pueblo de los pitufos gruñones

Hace no tanto tiempo y cerca de aquí había una vez un bosque en el que vivían unos pitufos que vivían permanentemente enfadados. Y vivían enfadados no porque fueran malos, si no  porque el terrible Gargariano y su gaviota de ribera les hacía la vida imposible.

Gargariano era el tipo malo que vivía en el molino que guardaba el bosque y debía velar para que estuviera protegido siempre, pero últimamente se había dedicado a ceder árboles a leñadores amigos a cambio de propinillas, a permitir vertidos en el arroyo que calmaba la sed de todos y a arrancar setas de los pitufos para vender en reuniones de setaware con colegas.

Pero los pitufos un día se hartaron, más y decidieron unirse para conquistar el molino y de una vez por todas gobernar en su bosque. Se calzaron las mochilas, de las que estaban orgullosos, y al grito de "¡Pan, trabajo, techo y dignidad!" se lanzaron a los senderos en busca del apoyo de los animales del bosque. Propagaron a los cuatro vientos que a Papá Pitufo querían poder elegirlo entre todos, que las setas eran para vivir y que pitufinas había muchas pero no renunciaban a ninguna. Muchos se unieron, animales solitarios y animales que vivían en manadas muy antiguas, algunos de manadas más modernas no quisieron unirse porque su objetivo era ocupar el claro del centro del bosque.

El final del cuento aún es incierto, hay que esperar, pero la columna pitufa ya está preparando el asedio al molino.

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